Cafeteria-Hostal MARY
 España: Catalunya: Costa Brava: Lloret de Mar
 
por: R@F@
 
 
 

C A S A S    G A R R I G A    (1872)



SITUACIÓN DE LA ZONA EN EL MAPA DE LLORET
Situación en el mapa

 

 

 

 

CASAS  GARRIGA

En la última época del Consistorio de 1981, el Ayuntamiento adquirió las casas Garriga, que forman, entre las dos, una manzana entera entre los pasajes de Camprodóll y Arrieta, Verdaguer, la calle Joan Durall y la travesía de Venecia. Del mismo modo que el Ayuntamiento, construido en 1872, cierra el paseo Verdaguer por el oeste, la fachada de una de las casas Garriga lo cierra por el este, dando a esta zona un carácter muy acusado.
Esta adquisición fue fruto de largas negociaciones y, aparte del esfuerzo municipal, que es importante, parece que el Estado, en virtud del Real Decreto 1988/1982 de 30 de abril, ayudará también con unas cantidades dignas. De momento hay acuerdos ministeriales aprobados por unos 16 millones de pesetas, y seguirán seguramente otros. Ni que decir tiene que la situación de este inmueble a primera línea del mar y del paseo es la mejor, nos atreveríamos a decir, de todo Lloret, ya que había ofertas elevadísimas de inmobiliarias. El acuerdo de compra del Ayuntamiento se cifró en noventa millones de pesetas que, una vez recibidas las subvenciones estatales, si todo va bien, quedarán prácticamente en unos sesenta millones de pesetas por parte del municipio, pagados fraccionadamente en unos tres años, esfuerzo considerable pero al alcance de Lloret que en esta casa, y en pocas más, tiene sus únicos testigos de un pasado brillante de la época de la marina ochocentista. Creemos que la importancia de la adquisición, el hecho de haber evitado la construcción de un nuevo rascacielos en uno de los lugares de más solera del pueblo, y haber conservado un factor ambiental y un testimonio histórico, se verá desapasionadamente dentro de unos años. Pero de momento debemos subrayar esta última característica, el componente histórico, ya que las casas Garriga tienen una relación directa con el pasado colonial de Lloret.
En efecto, cuando después del monopolio del Castell para comerciar con América sólo a través de los puertos del sur de España (Cádiz, Sevilla) a partir del descubrimiento del Nuevo Continente, llegó el 12 de octubre de 1778 y Carlos III promulgó la famosa ordenanza que determinaba el libre comercio con las colonias, los puertos catalanes se abrieron rápidamente al tráfico con las tierras americanas, especialmente con las Antillas y América del Sur. Lloret de Mar, entonces, era una población de la costa que acababa de pasar una de las épocas más tristes a causa de la penuria económica. En el censo que el intendente Patiño hizo confeccionar en época de Felipe V hay suficientes testimonios para demostrar este momento crítico. Muchas familias son definidas como pobres de solemnidad. Por ello, no nos debe extrañar que, una vez promulgado el Real Decreto de Carlos III, Lloret de Mar viera en aquella medida la posibilidad de un resurgimiento y el inicio con toda energía de una gran actividad de construcción de veleros en sus playas, convertidas en astillero. Los pescadores se transforman en marineros, las familias con más poder económico se convierten en armadores, muchos de aquellos que estaban en plena miseria no descartan la posibilidad de emigrar a América y rehacer su vida a base de esfuerzo, de sacrificio y de ahorrar. Así nacerán las primeras fortunas que permitirán el retorno triunfal a la tierra natal para pasar el resto de los días en paz y tranquilidad. Los que regresan con dinero reciben el apodo de "americanos". Los que regresan sin dinero, no tienen nombre. Los que no regresan tampoco. El retorno triunfal suponía vivir de renta, así simplemente, o bien la inversión del capital repatriado en empresas seguras, la construcción de una casa señorial de estilo ecléctico, ligeramente neoclásico o modernista, sobre todo después de la pérdida de las colonias y la introducción de toda una serie de usos y costumbres que han quedado, la mayoría, incorporados no sólo en nuestra historia sino también en nuestra forma de ser. Vale la pena subrayar que las familias que ahora aparecerán como más destacadas, cuna de marineros, armadores, financieros, son justamente las que llevan apellidos que en el censo de 1716 se referían a familias pobres.
La aventura de América propició el cambio. Las casas de los "americanos" o "indianos" llenaban todo el paseo marítimo de Lloret, mejor dicho, éste nació de la nueva alineación y del urbanismo de la época, y de la sabia visión de unos arquitectos entre los que destacó precisamente el de la Diputación de Gerona, Martí Sureda Vila (1866-1947), que fue académico corresponsal de la RoA. de Bellas Artes de San Fernando y vocal de la Comisión Provincial de Monunlentos, entre otros cargos. Martí Sureda concibió el paseo que después llevaría el nombre de Jacinto Verdaguer, con las medidas justas, sin exageraciones, en la zona ganada al mar. En un extremo se construiría, en el año 1872, la Casa de la Vila, obra del arquitecto Félix de Azúa, y en otro la Casa Garriga, edificada en 1887, que pertenecería a una conocida familia de loretenses emigrados a Cuba. Precisamente, para confirmar todo lo que comentábamos, dejamos constancia de que en el censo de 1716 aparece una tal Cristina Garriga, viuda, cabeza de familia, de unos 48 años de edad, con un hijo de 14 años y una hija de 160 Dice el documento: "Es pobre porque su marido es esclavo". Pues bien, contrastando con esta situación, los Garriga de cincuenta años después, gracias a su trabajo en América, ya tienen otro poder económico y han llegado a ser de las familias más destacadas de la población. La edificación de la Casa Garriga, a la que nos hemos referido, es prueba de ello. Entre esta casa y el edificio consistorial queda, por lo tanto, un paseo que ocupa la zona libre, donde después se plantarían palmeras. Esta circunstancia y el hecho de que la mayoría de edificaciones que tienen fachada guardan un aire realmente colonial dan a este sector urbanístico de Lloret un aspecto antillano muy evocador.
Detrás del Ayuntamiento, por un lado, y detrás de la Casa Garriga por otro, a lo largo de la zona inmediata a la playa - terrenos, como hemos dicho, ganados al mar -, se procedió a finales del siglo pasado a una reparcelación. Estas parcelas resultantes se vendieron, y precisamente los compradores fueron los indianos repatriados, que edificaron en ellas sus nuevas casas. De esta forma, al mismo tiempo, el ayuntamiento recaudó dinero para pagar las obras de la nueva Casa Consistorial, de estilo neoclásico.
En el archivo municipal queda alguna relación nominal de compradores. El nombre de la familia Garriga compra una parcela de 2.580 palmos cuadrados por 525 libras; un tal Joan Vila i Garriga compra otra parcela también de 2.580 palmos, por 400 libras, etc... La familia Garriga llega a tener varias de las mejores casas con fachada al paseo de Mossen Cinto o al de Agustí Font (que es la parte que viene a continuación, más avanzada hacia el mar, por el oeste.
Entre los últimos personajes importantes de esta familia cabe mencionar a Salvador Garriga Garriga (Cienfuegos 1881 - Lloret 1955). Sin duda, sus padres eran loretenses emigrados a América. En el año 1866, Emic Garriga Mataró, su padre, y su tío Joan Baptista, fundaron en Cuba unos almacenes de madera y materiales para la construcción, con el nombre de "Garriga Hnos. y Muro", almacenes que abarcaban una gran extensión. En el año 1906, la misma empresa, ahora denominada "Garriga y Sureda S. en C.", adquirió la fábrica "Mercedes" de baldosas y tejas. Después de 50 años de vida comercial intensa y próspera ( 1866-1917) la entidad cambió el nombre por el de "Salvador Garriga S. en C." formada por Salvador Garriga Garriga, gerente, Eusebio Sureda Bitlloch, y los Sres. Sebasti¡'i y Merce Garriga Bitlloch, comanditarios. Salvador Garriga unió al almacén de maderas y tejas una fábrica de bastidores metálicos, que abastecía a las poblaciones de las principales provincias cubanas. Junto con otros socios adquirió la finca "Simpatía" en Cienfuegos, donde desplegó la industria de fabricación de baldosas y tejas más grande de Cuba (7.500.000 m2). Allí mismo el Sr. Garriga explotó una granja y fue autorizado a utilizar la marca de hierro STB en exclusiva. A finales de la segunda guerra mundial el Sr. Salvador Garriga se retiró en Lloret de Mar donde murió el 24 de septiembre de 1955, año en que Lloret celebrava precisamente el centenario de la Opera "Marina" basada en un argumento de marineros, pescadores y gente que emigraba a América.
Cuando falleció el cabeza de la familia Garriga, su patrimonio y el de sus hermanos se repartió entre los numerosos descendientes, sufriendo notables transformaciones. Lo mismo ocurrió en otras familias parecidas. El "boom" turístico de Lloret, que surgió a partir de los años 1950-60, motivó un cambio urbanístico sin precedentes, con lo que casi la totalidad de las casas señoriales "de americanos" desaparecieron víctimas de la especulación, lógica unas veces y no tan lógica otras veces. La Casa, o mejor dicho las Casas Garriga, del Paseo Verdaguer, constituyen hoy, junto con alguna otra, una de las pocas excepciones. De aquí que fuera sumamente interesante salvarla de la piqueta, dado que es un claro y magnífico exponente de una época que, a pesar de todo, está todavía profundamente arraigada en la población autóctona de Lloret. Como han escrito en el informe preceptivo los arquitectos municipales y redactores del nuevo Plan General, la tipología arqitectónica del edificio y la existencia del jardín típico ante el mar que antes se consideraba la parte posterior de estas casas, es una construcción muy apta para la reconversión en edificio de exposiciones, recepciones, actos culturales y otros afines. Y, por supuesto, en sus pisos se puede alojar perfectamente la colección de 157 dibujos de Joan Llaverías y Labró, que también adquirió el Ayuntamiento (1979-82) y que fue el homenaje definitivo del pueblo al gran pintor que vivió y murió en Lloret y que, con sus acuarelas, dio nombre e inmortalizó a una Costa Brava que hacía poco había estrenado nombre, de cuyo hecho ahora se ha conmemorado precisamente el 75 aniversario.
Dentro de las casas Garriga, una parte del mobiliario -adquirido también por el Ayuntamiento- aporta una nota romántica a la construcción simple. Una sala de estar modernista, un piano antiguo, una extraordinaria caja fuerte traída de Chicago, un dormitorio de muebles con marquetería, un magnífico conjunto de sillones, sillas y mesa de verdadera artesanía de mimbre, un oratorio, etc. ayudan a resaltar la calidad del conjunto.

 

 
 

 

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